Siempre
en las nubes. La aerostación
Cómo
funciona un globo · ¿Es
seguro? · ¿De
qué forma se inserta la publicidad en el
globo? ·
Historia de la aerostación
Cómo
funciona un globo
Un
globo vuela gracias al aire caliente contenido
en la vela que se calienta por medio del quemador.
El aire caliente del interior es más ligero
que el frío del exterior, lo que permite
flotar al globo. El piloto controla la altura
mediante la temperatura del aire. Para enfriar
el globo se deja salir el aire caliente por la
válvula del paracaídas, situada
enla parte superior. No es posible controlar la
dirección, el globo se desplazará
siempre en la dirección del viento, por
ese motivo nunca se sabe donde se aterrizará,
lo que otorga a cada vuelo un romántico
sabor de aventura. El viento, a diferentes alturas,
sopla en distinta dirección, y ésta
es la única opción del piloto para
hacer correciones de rumbo durante el vuelo, buscando
las capas de aire que más le convienen
en cada caso.
¿Es
seguro?
Los
mecanismos de vuelo son muy sencillos , lo que unido a
unos procedimientos rigurosos y la evolución de
los materiales, hacen de la aerostación un deporte
extraordinariamente seguro. De hecho, es uno de los medios
más seguros para viajar. Como aeronaves los globos
pasan rigurosos controles, están matriculados y
disponen de un seguro de responsabilidad civil obligatorio.
Para evitar los momentos de mayor inestabilidad atmosférica
los vuelos se realizan a primera hora de la mañana.
Por motivos de seguridad únicamente se vuela en
las mejores condiciones climatológicas y cuando
el viento no supera una velocidad que haría más
duro el aterrizaje.
¿De
qué forma se inserta la publicidad en el
globo?
Existen varias opciones para que el logotipo de
la empresa o una marca decore la vela de un globo.
Globo
corporativo
Es
la mejor opción pues consiste en un globo
que trabaja en exclusiva para una empresa o marca.
El diseño del logotipo, o aquello que el
cliente desee destacar, se integra en el de la
propia vela, que se elabora al gusto del el cliente.
Por lo tanto los colores del globo, y adornos
de la barquilla y resto del material, se complementan
a la perfección, ofreciendo una imagen
homogénea. Siempre en las nubes destina
un equipo humano y técnico en exclusiva
para la campaña de publicidad, de forma
que siempre que el cliente esté interesado,
dentro o fuera de la campaña programada,
el globo estará a su disposición.
Vela publicitaria
El cliente dispone únicamente de la vela,
y no del equipo completo. El diseño y colores
de la vela son también exclusivos, al gusto
del cliente. Siempre en las nubes utiliza la vela
con alguno de sus equipos itinerantes, ajustando
la programación del cliente dentro de su
calendario de actividades anuales.
Pancartas publicitarias
La imagen de la marca o empresa se diseña
sobre pancartas que a su vez se colocan sobre
la vela. Los colores de la vela pueden variar
de una a otra temporada. Siempre en las nubes
utiliza una de sus velas, y como en el caso anterior,
dispone alguno de sus equipos itinerantes, para
satisfacer las necesidades del cliente.
Historia
de la aerostación
Los
primeros pasos en la historia de la aerostación
no fueron dados como suele pensarse por los hermanos
Montgolfier, sino por un inventor y sacerdote
jesuita llamado Bartolomeu Lourenço de
Gusmão. Según se dice la idea de
un instrumento más ligero que el aire se
presentó cuando observó como se
elevaba una pompa de jabón al pasar sobre
una vela. Inmediatamente intuyó las posibilidades
de aquella idea y solicitó incluso el privilegio
de patente al rey de Portugal Juan V.
La primera demostración pública,
ante la corte, se realizó el 8 de agosto
de 1709 en la Casa de Indias de Lisboa, consiguiendo
elevar su artilugio 4 metros por encima del suelo,
antes de que se incendiara. Su invento fue denominado
Passarola. Posteriormente sin embargo, lejos de
recibir el reconocimiento que se merecía,
fue difamado por la Santa Inquisición,
perseguido y obligado a huir. Se refugió
en España y murió en Toledo, a causa
de unas fiebres, a los 39 años de edad.
Hubieron de transcurrir más de 70 años
para que se diese el siguiente paso, esta vez
sí, de la mano de los hermanos Montgolfier,
concretamente Joseph-Michel y Jacques-Étienne
Montgolfier, que hicieron famosos a sus otros
nueve hermanos, al transformar un sencillo juego
infantil en el antepasado de los actuales globos
aerostáticos.
Hijos
de un fabricante de papel y mientras jugaban con
unas bolsas de ese material colocándolas
invertidas sobre el fuego, observaron que éstas
subían hasta el techo. Con bolsas más
grandes y buscando materiales más ligeros
realizaron en 1782 las primeras pruebas con seda
y lino. El 14 de diciembre de 1782 consiguieron
elevar a 250 metros una bolsa de seda de 18 metros
cúbicos. Su primera demostración
publica se realizó el 4 de junio de 1783
donde hicieron subir una esfera de papel de 800
metros cúbicos y un peso cercano a los
225 kg. llena de aire caliente. Durante un vuelo
de 10 minutos en el que la esfera alcanzó
una altitud estimada de 1600 a 2000 metros, su
artilugio recorrió 2 kilómetros.
Nadie sabía que le ocurriría a un
ser vivo al elevarse en el aire a aquella altura
así que reclutaron una oveja, un pollo
y un pato y les ofrecieron el honor de ser los
primeros tripulantes de un globo aerostático,
honor que seguramente ellos hubiesen declinado
de haber podido hacerlo. Este vuelo que se realizó
en Versalles en octubre del mismo año,
el primero tripulado de la historia, fue el paso
previo para solicitar el permiso de Luís
XVI de Francia para el siguiente gran paso, el
vuelo con humanos a bordo.
Jean-François Pilâtre de Rozier,
otro francés aunque esta vez profesor de
física y química e inventor, presenció
ese primer vuelo de los hermanos Montgolfier.
También colaboró en el que tripularon
el pollo, el pato y la oveja. Tras algunas pruebas
el 21 de noviembre de 1783, Pilâtre de Rozier
y el Marqués d'Arlandes realizaron el primer
vuelo tripulado por humanos, desde el Château
de la Muette las afueras de París recorriendo
en poco menos de media hora unos 13 kilómetros
y a una altura de más de 900 metros.
A los globos de aire caliente se les bautizó
montgolfiere o mongolfiera. Joseph
Montgolfier, Pilâtre de Rozier y otros cuatro
aventureros protagonizaron el segundo vuelo tripulado
el 19 de enero de 1784, con un globo de 13.000
metros cúbicos, recorriendo un corto trayecto.
Pilâtre
de Rozier participó en otro vuelo el 23
de junio de 1784, junto con Joseph Proust, en
una versión modificada del globo Montgolfier,
y que en honor a la reina se bautizó como
La Marie-Antoinette. Los espectadores de honor
fueron el rey de Francia y Gustavo III de Suecia.
El vuelo les llevó por encima de las nubes
a unos 3.000 metros y recorrieron 52 kilómetros
en 45 minutos, con lo que establecieron un récord
de velocidad, altura y distancia recorrida, que
podría haber sido aún más
espectacular de no ser por las turbulencias y
las bajas temperaturas que les obligaron a descender.
Pero Pilâtre de Rozier no se detuvo ahí,
quería cruzar en globo el Canal de La Mancha,
desde Francia hasta Inglaterra. Pensó que
no podría hacerlo con un globo Montgolfier
debido a la cantidad de combustible necesario
para calentar el aire. Escogió por lo tanto
un globo mixto de aire caliente e hidrógeno
(globos que desde entonces se llaman Rozier en
su honor). Pero antes de conseguirlo, y tras un
retraso por diferentes problemas, otro equipo
formado por Jean-Pierre Blanchard y John Jeffries,
cruzaron el Canal, en sentido inverso, en un globo
de hidrógeno el 7 de enero de 1785.
En los siglos XIX y XX los globos de aire caliente
quedaron medio olvidados utilizándose más
los de gas. En 1861, por ejemplo, Thaddeus Lowe
utilizó su globo para otear el horizonte
y así descubrir a las tropas confederadas
durante la Guerra Civil Norteamericana. Pero en
la guerra y el comercio era necesario controlar
la trayectoria. A la pregunta que se hace la mayoría
de la gente cuando se le explica el funcionamiento
de un globo de aire caliente de ¿pero de
verdad no se puede dirigir?, a la que inevitablemente
le sigue ¿y si se le pone una hélice
o algo? dieron en su día respuesta los
dirigibles que tuvieron su auge pero perdieron
interés tras incendio del Hindenburg el
6 de mayo de 1937.
En octubre de 1960 Raven Indrusties le dio un
buen empujón a la aerostación al
fabricar el quemador de propano y utilizar nylon
para la vela, lo que supondría el renacimiento
de los globos de aire caliente.
Jean-Pierre Blanchard fue el primero en plantearse cruzar
el Atlántico en globo en el siglo XVIII, una empresa
mucho más compleja y arriesgada que la que le costó
la vida, tratar de cruzar el Canal de la Mancha. Deberían
transcurrir casi 200 años y numerosos intentos
fallidos para que tal hazaña fuese realizada. Fueron
Maxie Anderson, Ben L. Abruzzo y Larry Newman en el "Águila
II (el Doble Águila acabó en el mar
cerca de Groenlandia en su primera tentativa) quienes
cruzaron el Atlántico desde Presque Isle en Estados
Unidos, a Miserey en Francia, en un vuelo de 137 horas.
Todas éstas tentativas se habían realizado
en dirección Oeste-Este pues ofrecía mayores
garantías de éxito. Así que quedaba
aún pendiente la travesía inversa, el cruce
del Atlántico en dirección Este-Oeste, hazaña
que realizaron los españoles Jesús González
Green y Tomás Feliú en 1992, batiendo a
la vez 16 récords mundiales.
Siete años después, el 1 de marzo
de 1999, el Breitling Orbiter 3, pilotado por
Bertrand Piccard y Brian Jones, conseguía
otro gran reto, la vuelta al mundo en globo en
una travesía de 20 días.
Bibliografía:
·Manual de aerostación
Luís Rubio Bardón y Valentín
Menéndez Cadavieco
FENDA
·Con los vientos alisios
Jesús González Green
Fundación Infante de Orleáns
·Doble Águila
Charles McCarry
Editorial Juventud
·National Geographic Vol. 5 n† 3, de
septiembre de 1999
·Wikipedia
Hermanos
Montgolfier
Bartolomeu
Lourenço de Gusmão
Pilâtre
de Rozier
Dirigible_Hindenburg