Aterrizaje de un globo aerostático

El aterrizaje de un globo aerostático nunca se produce en el mismo lugar, nuestro destino exacto es una incógnita y por lo tanto toda una aventura. Recordemos que los globos no se pueden dirigir. Siempre vuelan en la misma dirección y a la misma velocidad del viento. A diferentes alturas el viento puede variar en ambas magnitudes. Los pilotos se sirven de esas variaciones para utilizar los vientos y tratar de conseguir lo imposible: volar en la dirección deseada. Si no encuentran ningún viento, a ninguna altura, en la dirección que desean, nada pueden hacer. Los vuelos en globo, por lo tanto, tienen un romántico componente de aventura. Una estimulante incertidumbre sobre nuestro destino.

No poder dirigir el globo no es lo mismo que no poder controlarlo. Los pilotos pueden subir o bajar a voluntad para con los vientos reinantes, maniobrar en diferentes direcciones. Pueden lógicamente esquivar obstáculos con mucha precisión. Por ejemplo es posible, rozar la hierba o la superficie del agua durante el vuelo. Durante las competiciones, pueden trazar rutas aparentemente imposibles al carecer de timón o volante. Pero siempre utilizando los vientos que la naturaleza y ese día, hayan puesto a su disposición.

Aterrizaje de un globo aerostático

Entonces… ¿cómo hacen para aterrizar dónde quieren? Antes de iniciar el vuelo se cuenta con las previsiones meteorológicas del viento a diferentes alturas. En el mismo campo y antes de despegar se hacen varios test para verificar o determinar si el viento se mantiene según las previsiones o ha cambiado. Además, durante el vuelo, el piloto va registrando las variaciones de velocidad y dirección a medida que sube. También va comprobando la evolución de otros globos lo que le sirve de guía para saber lo que se va a encontrar más adelante.

Las columnas de humo de las chimeneas, banderas y otros elementos en tierra, le permiten conocer la dirección e intensidad del viento en superficie. Con todo ello, los pilotos saben, a medida que transcurre el vuelo, la zona más probable de aterrizaje. Según el día y todas estas variables, puede incluso planear con bastante antelación, el campo o campos, más probables para aterrizar. Siempre eligen el mejor de los campos posible de los que el destino y sus habilidades hayan puesto en su camino.

Criterios de selección del campo de aterrizaje

Los criterios de selección de un campo de aterrizaje se basan en muchas consideraciones. La primera de ellas es la seguridad de los pasajeros. También la de la propia aeronave, ya que los globos deben mantenerse en buen estado por motivos de seguridad. Como es lógico, también se respeta con extremo cuidado la propiedad privada. Así se evitan, siempre que las dos primeras consideraciones no lo impidan, terrenos cultivados, fincas cerradas o con ganado, y cualquier propiedad privada que pudiera verse afectada por el aterrizaje del globo. En caso de que el globo produzca algún daño cada uno cuenta con un seguro de responsabilidad civil a terceros. Este seguro rara vez se utiliza por el cuidado que se pone  en la maniobra de aterrizaje.

Certificado de aterrizaje de un globo aerostático.

Certificado de aterrizaje de un globo aerostático.

Propietarios

Es por lo tanto imposible contar con una autorización de los propietarios de los terrenos donde solemos aterrizar. la mayoría de ellos son de propiedad privada. Suelen ser terrenos abiertos, en ese momento en desuso, y donde nuestro paso apenas deja ningún rastro. Por esos motivos los propietarios, lejos de molestarse, consideran el aterrizaje de un globo en su  finca como un evento curioso y agradable. Para ellos, y como recuerdo de tan especial momento, hemos creado un certificado como agradecimiento.

El 5 de julio de 2020 aterrizamos en una finca en el término municipal de La Puebla de Montalbán, en Toledo. Elegimos para el aterrizaje un terreno en barbecho, poco después de pasar unos olivos y árboles frutales. El propietario estaba por allí y se acercó inmediatamente para preguntarnos si necesitábamos algo. Desde ese momento demostró ser un perfecto anfitrión. Nos invitó a melocotones y ciruelas de sus tierras y compartió con nosotros la celebración tradicional tras el vuelo. Nos envío las fotos que había hecho de nuestro aterrizaje y al despedirse nos indicó la mejor forma de salir de su campo y llegar al pueblo más cercano. Un ejemplo de amabilidad que hizo aún más especial y agradable nuestra experiencia de vuelo en globo. Otro ejemplo de buena recepción del globo.

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